Inacabado a la muerte de Hergé, en 1983, Tintín y el Arte-Alfa (1986) debía retratar el mundo de las sectas y llevar a Tintín a adentrarse en un universo muy querido por Georges Remi, alias Hergé: el del arte contemporáneo, el de la vanguardia.
Si bien este álbum póstumo solo puede insinuar la trama de este relato suspendido, es en cambio el testimonio del estado más puro del extraordinario talento narrativo y gráfico del padre de Tintín. Como esta aventura, como el propio Tintín, también nosotros, los lectores, quedamos mágicamente suspendidos de la pluma de Hergé.