¿Hay que tener miedo de Tintín en el Congo?
Cincuenta años después de la independencia, el Congo salvaje de Tintín es el de antaño, el del buen blanco, el de la providencia colonial y la caza de fieras. Hergé consideraba este álbum misionero como un pecado de juventud, con imágenes a veces crueles. Pero el espejo de los estereotipos esconde una página de historia, dibujada con ese profundo sentido de la autoironía común a los pueblos belga y congoleño. Entre las viñetas, nos devuelve la imagen de Don Leopardo, ese rey de los belgas de una voracidad peligrosa. Más allá de la aparente fantasía de un Congo de pacotilla, Hergé confraterniza con África. El Tintín en el Congo de antaño se remonta a los orígenes de este superventas, vendido en diez millones de ejemplares desde 1931, a través de las raras imágenes de los Estudios Hergé y del Centro de documentación del periódico Le Soir.
Dimensiones: 22 x 22 x 1 cm