Esta rana de San Antonio parece estar llena de energía. Por suerte, hace ya mucho que no se la usa como barómetro, encerrada en un tarro de cristal para predecir el tiempo. Semejante misión no encajaba nada con ella. La rana de San Antonio prefiere mil veces posarse sobre las hojas mojadas por la lluvia o trepar con habilidad por las plantas acuáticas gracias a las ventosas que tiene en la punta de las patas. Está muy contenta, porque tiene la barriga llena de moscas crujientes y puede tumbarse a tomar el sol.
¡Croac, croac!
Dimensiones: 5,2 x 4,5 x 3 cm