¡Un laberinto lleno de colores y poesía para aprender jugando!
Gracias a su lápiz magnético, el niño desplaza las pequeñas bolas a través del recorrido de madera y las guía hasta su lugar: las fresas al huerto, las peras al frutal, las zanahorias, los rábanos y la berenjena a su parcela. Para avanzar, hay que demostrar destreza y reflexión accionando pequeñas barreras o haciendo girar divertidas ruedas.
Cada bola corresponde a una fruta o una verdura, y su número no es casual: 1 bola para la berenjena, 2 para las zanahorias, 3 para los rábanos, 4 para las fresas y 5 para las peras. ¡Una bonita manera de aprender a contar mientras se explora el jardín!
Ilustrado con ternura por Sarah Betz, este juego de despertar desarrolla la motricidad fina, la coordinación ojo-mano, la lógica y la concentración, a la vez que inicia a los niños en los primeros números.
Dimensiones: 22,5 x 22,5 x 2,5 cm
A partir de 2 años