¿De verdad hay hipopótamos por aquí? No veo ni rastro de ellos... ¡Ah, sí, justo ahí!
Solo asoman sus pequeñas orejas y sus fosas nasales sobre la superficie del agua. Al hipopótamo le encanta adormilarse y refrescarse en ella. El sol africano puede ser, en efecto, extremadamente caluroso. Por eso el gigante gris prefiere quedarse dentro del agua. En ese medio, el hipopótamo se desplaza casi como ingrávido, ¡y eso a pesar de su cuerpo macizo! Solo de noche vuelve a tierra firme para pastar en una pradera. Sobre sus cortas patas, camina con paso pesado. Pero ni se te ocurra subestimarlo. También en tierra el hipopótamo puede mostrarse extremadamente rápido una vez que se pone en movimiento.
¡Así que ten mucho cuidado!
Dimensiones: 12,5 x 4,22 x 5,82 cm