En La oreja rota (plancha 23, viñeta D9), Díaz urde un atentado que, como suele ocurrir, acaba en fracaso.
Antiguo ayudante de campo del general Alcázar, nunca digirió su degradación al rango de simple cabo.
Una sanción que le impusieron tras hacer notar que había "demasiados coroneles y muy pocos cabos".
Desde entonces, multiplica las conspiraciones para vengarse.
Por desgracia para él, su mala suerte y su incompetencia lo convierten en un adversario más cómico que peligroso.
Se entrega en un embalaje cilíndrico transparente, acompañada de un folleto.
Colección: Las figuras de 12 cm