Los facsímiles son copias idénticas de las primeras ediciones de los álbumes de Tintín.
Stock de coque saca a la luz las prácticas escandalosas de los esclavistas de los tiempos modernos. La incredulidad del capitán Haddock no cambiará nada: el tráfico de seres humanos seguía existiendo en el siglo veinte. Y en el veintiuno también, por desgracia. Como con tantas otras cuestiones graves, Hergé fue sensible a esta dramática actualidad y la trasladó a una ficción llena de giros.