Hacer fiesta y dar una paliza a sus rivales: eso es justo lo que más les gusta a los galos. Y cuando se enteran de que los romanos del campamento de Acuarium se entrenan para representar a Roma en los próximos Juegos Olímpicos, solo tienen un deseo: ¡participar ellos también!
Astérix y sus amigos ya se ven como vencedores, pero la cosa se complica: la poción mágica se considera dopaje y, por lo tanto, queda terminantemente prohibida. La palma de la victoria se aleja. A no ser que...