Esta regadera siente una pasión sin límites por los coches clásicos. Es bien sencillo: nada le emociona tanto como un motor que ronronea y unos parachoques cromados.
¿Su mayor orgullo? Un coche de época de 1963, restaurado por ella misma, pieza a pieza, y cariñosamente apodado «La Margarita». Su agarre en carretera, suave incluso en las curvas más cerradas, no deja de maravillarla.
Dotada de un espíritu práctico y de una elegancia poco común, esta regadera está convencida: un mantenimiento minucioso y regular es la clave para hacer rugir a los bólidos… ¡igual que para hacer florecer las rosas!
Dimensiones: 20 x 28 x 13 cm
Apto desde el nacimiento