Nadie sabe muy bien qué clase de criatura es Rockleton, ni de dónde viene. Él mismo tiene unos recuerdos algo borrosos. Durante años, se contentó sencillamente con estar ahí, perfectamente inmóvil, atento tan solo a los estruendos que llegaban desde las profundidades de la tierra.
Y entonces, un buen día, sencillamente… se despertó. Descubrió que tenía ojos e incluso piernas de piedra, perfectas para salir a explorar el mundo. Desde entonces, sus días son deliciosamente sencillos: caminar, observar y saborear el paisaje, llueva o haga viento (por cierto, ambas cosas hacen maravillas para mantener su musgo bien verde, tal como a él le gusta).
Ya se ve que incluso quienes parecen no cambiar nunca pueden, también ellos, vivir una metamorfosis.
Dimensiones: 35 x 14 x 14 cm
Altura sentado: 16 cm
Apto desde el nacimiento